FAE profundiza con representantes del Arzobispado y la Conferencia Episcopal en la asignación del IRPF y en su repercusión social

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El Comité Ejecutivo de la Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos (FAE) mantuvo ayer un encuentro en la Casa del Empresario con representantes del Arzobispado y de la Conferencia Episcopal para profundizar en el destino y la utilidad de la asignación tributaria vinculada al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

En la reunión participaron José María Albalad, director del Secretariado para el Sostenimiento de la Conferencia Episcopal Española, y Mariola Rilova, ecónoma diocesana de la Archidiócesis de Burgos, quienes explicaron el funcionamiento de este mecanismo, su repercusión en el ámbito social y desmontaron mitos que, siempre que comienza la Campaña, vuelven a ponerse en circulación. “Mitos como que marcar la casilla 105 implica pagar más impuestos. Completamente falso. El importe destinado a la Iglesia es una parte total de impuestos que las personas ya han pagado durante todo el año. No se mueve ni un céntimo de la cifra final de la declaración. Otro mito arraigado es que si se marca la casilla 105 se bloquea automáticamente la casilla de fines sociales (106) y es otra falsedad porque ambas casillas son complementarias. La realidad es que el impacto de marcarlas no aumenta los impuestos del contribuyente ni reduce la devolución”, en palabras de los representantes eclesiásticos.

Por todo ello, durante la sesión se puso el foco en la importancia de marcar las casillas 105 (Iglesia Católica) y 106 (fines sociales) en la declaración de la renta. Ambas permiten a los contribuyentes destinar un porcentaje de su cuota íntegra a estos fines de forma voluntaria, sin que ello suponga un coste adicional ni afecte al resultado final de la declaración.

Los representantes eclesiásticos incidieron especialmente en el impacto social de esta decisión individual. Los recursos obtenidos a través de esta asignación se integran en un fondo común que permite sostener una amplia red de iniciativas de carácter asistencial y solidario, entre ellas programas de atención a personas vulnerables, acción caritativa y proyectos de inclusión social desarrollados en la provincia.

En este sentido, se destacó el papel de organizaciones como Cáritas, así como otras iniciativas de voluntariado y conservación del patrimonio, que se nutren de estos fondos y canalizan gran parte de la actividad social vinculada a la Iglesia.

El encuentro sirvió para acercar esta realidad al tejido empresarial burgalés, subrayando cómo una decisión aparentemente sencilla en la declaración de la renta puede traducirse en un apoyo directo a proyectos con impacto en el entorno más cercano. Porque marcar las dos casillas simultáneamente, la casilla de la Iglesia y la de otras actividades de interés social no se excluyen, no se solapan y no alteran el resultado de la declaración.

En la última campaña de la renta, más de 9 millones de contribuyentes marcaron la casilla 105 al presentar su declaración. Y por ello, para la Archidiócesis de Burgos y la Conferencia Espiscopal: “Esto se debe a la importancia de poder ofrecer toda la información acerca de la utilidad de la asignación tributaria”. Porque, como expusieron en la reunión al Comité Ejecutivo de FAE, “la decisión de marcar la Casilla 105 y 106 siempre es más fácil de tomar sabiendo que marcarlas no implica pagar más, ni recibir menos y sí implica dar un destino concreto a algo en lo que crees y que además ya habías pagado”.

Por su parte, el presidente de FAE, Nacho San Millán, valoró la reunión como “una oportunidad para conocer con mayor detalle el funcionamiento de este modelo y el destino de los recursos”, y destacó “la importancia de que los ciudadanos dispongan de información clara para tomar sus decisiones con criterio”.

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