En los últimos años, las empresas más innovadoras y responsables han empezado a incorporar la cultura no solo como un recurso simbólico o filantrópico, sino como un activo estratégico que genera valor real. Sin embargo, para que estas iniciativas culturales se consoliden, crezcan y sobrevivan a los ciclos económicos y los cambios de liderazgo, es crucial poder responder a una pregunta clave:

¿Cuál es el retorno de la inversión (ROI) cultural? 

El desafío es doble: no se trata solo de medir beneficios económicos directos, sino también de valorar impactos menos tangibles —pero igualmente estratégicos— como el bienestar del equipo, la innovación, la reputación, la cohesión social y la fidelización del talento.

Este boletín os ofrece claves prácticas, marcos conceptuales y ejemplos de cómo abordar la medición del ROI cultural en la empresa.

¿Qué entendemos por ROI cultural? 

El ROI cultural es la relación entre los recursos invertidos en iniciativas culturales (ya sean internas o externas) y los beneficios obtenidos a partir de ellas, tanto en términos económicos como no económicos.

No hablamos solo de “cuánto dinero vuelve”, sino también de:

Dimensiones clave para medir el ROI cultural

1. Dimensión económica directa

2. Dimensión organizacional interna

3. Dimensión reputacional y social

4. Cuadro de mando de indicadores culturales

Define tips claros según los objetivos del proyecto:

5. Encuestas y focus groups internos

6. Benchmarking

7. Análisis coste-beneficio extendido