Burgos alcanza máximos históricos de actividad y encara 2026 con confianza, según el Índice de Coyuntura de FAE

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La economía burgalesa vive uno de sus mejores momentos de los últimos años. Así lo refleja el último Índice de Coyuntura Económica elaborado semestralmente por la Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos (FAE), correspondiente al segundo semestre de 2026 y presentado esta mañana en la sede de la organización por su presidente, Nacho San Millán, junto al vicesecretario general de FAE, Íñigo Llarena.

El estudio constata que la evolución económica de la provincia durante 2025 ha sido “muy importante”, alcanzando máximos históricos y superando incluso las cifras registradas en 2021 y 2022, los ejercicios marcados por la recuperación post COVID.

Dos de cada tres empresas mejoran su facturación

El repunte se sustenta, principalmente, en la mejora de la facturación empresarial. Casi dos tercios de las empresas burgalesas incrementaron sus ingresos a lo largo de 2025, mientras que el porcentaje de negocios que declara un empeoramiento se ha reducido de forma significativa hasta situarse en el 12%.

Las perspectivas para 2026 refuerzan esta tendencia positiva. Una de cada tres empresas prevé que el presente ejercicio será todavía mejor que el anterior, frente a menos de un 10% que se declara pesimista. El grueso del tejido empresarial confía, por tanto, en mantener o mejorar su actual nivel de actividad.

Empleo estable y con vocación de crecimiento

El mercado laboral también ofrece señales positivas inequívocas: Burgos ha vivido uno de sus mejores segundos semestres en términos de empleo, caracterizado por la estabilidad y una destrucción de puestos de trabajo prácticamente inexistente.

Durante la segunda mitad de 2025, el 40% de las empresas aumentó sus plantillas, una inercia que podría prolongarse en el corto plazo. De cara a 2026, la mayoría apuesta por la estabilidad, aunque destaca un grupo significativo —algo más de una de cada tres empresas— que mantiene su intención de seguir ampliando su número de trabajadores.

La Inteligencia Artificial, cada vez más presente

Uno de los apartados centrales del estudio analiza la implantación de la Inteligencia Artificial (IA) en las empresas burgalesas. Actualmente, el 56% del tejido productivo la utiliza, ya sea de forma habitual o puntual, sobre todo para optimizar la gestión administrativa y las estrategias de marketing.

La apuesta es decidida: dos de cada tres usuarios pagan por estos servicios tecnológicos. Las herramientas más empleadas son ChatGPT y Microsoft Copilot, por ese orden. En cuanto al aprendizaje, prácticamente la mitad de las empresas ha optado por la formación autodidacta, mientras que la otra mitad ha recurrido a formación interna o externa.

Pese a su amplia implantación, el impacto actual de la IA en el negocio sigue siendo moderado. El 50% de las empresas lo califica como bajo o muy bajo; un 30% lo considera moderado y alrededor de un 20% afirma que su efecto es ya alto o imprescindible.

Sin embargo, la percepción a medio plazo cambia de forma sustancial: el 84% de las empresas cree que la IA tendrá una importancia alta o muy alta en su sector en un plazo de tres años. De hecho, el 86% de los usuarios ya aprecia un impacto positivo en la productividad y considera que influye favorablemente en la estabilidad del personal, aunque en menor medida en aspectos como la flexibilidad o la conciliación laboral.

Entre los principales riesgos señalados figuran los problemas de confidencialidad y los posibles errores derivados de su uso. Por ello, las empresas reclaman, como principal necesidad, formación práctica específica, seguida de ayudas económicas que faciliten una mayor profundización en estas herramientas.

Retos pendientes: el absentismo laboral

Aunque con una valoración claramente positiva del ejercicio 2025 y con optimismo respecto a 2026, el informe refleja que entre el empresariado persisten preocupaciones relevantes, como el elevado nivel de absentismo —que no termina de reducirse— y la percepción de que continúan siendo escasas las políticas incentivadoras orientadas al mantenimiento y crecimiento del tejido empresarial.

En conjunto, el Índice de Coyuntura Económica dibuja una provincia en máximos de actividad, con empleo estable y con un empresariado que, cada vez más, asume que la Inteligencia Artificial será un factor determinante para su competitividad y supervivencia en el mercado en los próximos años.

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