La juventud burgalesa quiere quedarse, pero echa en falta oferta laboral, vivienda y vida cultural
La Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos (FAE) y la entidad financiera Cajaviva Caja Rural han presentado este martes los resultados del estudio La atracción de talento joven en la provincia de Burgos, un informe que radiografía la relación entre la juventud burgalesa, el mercado laboral y la llamada “fuga de talento”. El trabajo, elaborado a partir de más de 900 encuestas a estudiantes y jóvenes profesionales, además de la opinión de responsables de recursos humanos, ha sido expuesto en rueda de prensa por el director de Cajaviva Caja Rural, Ramón Sobremonte, y el presidente de la Asociación Empresarial de Oficinas y Despachos y miembro del Comité Ejecutivo de FAE, Esteban Pérez Pino.
El estudio nace con el objetivo de comprender qué factores llevan a los jóvenes a marcharse, quedarse o regresar, y cómo perciben las empresas de la provincia este fenómeno creciente. Según los autores, lejos de tratarse de un rechazo al territorio, la movilidad juvenil está ligada sobre todo a la búsqueda de mejores oportunidades formativas y laborales.
Qué dicen los jóvenes
Entre los alumnos de ESO y Bachillerato se aprecia una intención temprana de continuar estudios más allá de la etapa obligatoria: el 51% del alumnado de ESO quiere realizar Formación Profesional (FP) y un 33% opta por Bachillerato, mientras sólo un 3% desea incorporarse directamente al mundo laboral. En Bachillerato, el 62% elegiría FP para proseguir estudios y el 33% la universidad. Además, el 68% estudiaría en Burgos, frente al 32% que preferiría hacerlo fuera, principalmente por el estilo de vida en otras ciudades y el deseo de vivir nuevas experiencias.
Entre los estudiantes universitarios y de FP, el 95% cursa estudios en Burgos o en la provincia, y valoran la calidad de vida (34%), el entorno cercano (29%) y el menor coste (27%) como ventajas respecto a grandes urbes. Sin embargo, los atractivos externos siguen pesando: las oportunidades laborales (32%), la vida cultural y de ocio (26%) y la cercanía a la pareja o amigos (29%).
Un dato relevante es que el 85% de estos jóvenes se quedaría o regresaría a Burgos si se dieran las condiciones adecuadas. Entre las medidas consideradas necesarias para ello destacan los programas de empleo joven (52%), una mayor oferta cultural y social (24%) e incentivos al emprendimiento (16%).
La percepción se concreta aún más en el caso de los jóvenes profesionales y exalumnos burgaleses: el 92% procede de la provincia y el 65% considera que Burgos puede ofrecerle un proyecto de vida atractivo, aunque un 23% mantiene dudas y un 11% no lo cree posible. Quienes regresaron tras estudiar fuera lo hicieron mayoritariamente por estar cerca de la familia (62%), frente al 24% que volvió por una oportunidad laboral.
El principal motivo para marcharse, según quienes hoy trabajan en otras ciudades, es contundente: el 87% lo hizo por falta de oportunidades laborales y sólo un 13% por estilo de vida. En cuanto a mejoras para atraer y retener talento, demandan más empleo cualificado (46%), un mayor dinamismo cultural y social (26%) y vivienda asequible (20%).
Y qué dicen las empresas
En el ámbito empresarial, la preocupación es clara: el 75% de las compañías reconoce que captar y retener talento es un problema relevante o muy relevante, con una media de 8,2 sobre 10.
El informe muestra que las empresas valoran especialmente las actitudes personales frente a la experiencia, siendo la iniciativa (35%), el compromiso (30%) y la adaptabilidad (29%) las cualidades más buscadas. En términos de formación, tres de cada cuatro empresas califican el nivel de los jóvenes con notable, y la Formación Profesional se considera el itinerario más alineado con necesidades reales del mercado.
No obstante, persisten obstáculos: el 58% lamenta la escasez de perfiles cualificados y un 23% señala falta de iniciativa entre los candidatos. También se detectan desajustes entre expectativas y condiciones: un 33% de las empresas admite dificultades para competir en salario y promoción interna con otras ciudades.
Las medidas para retener talento se centran en los contratos estables (48%), la mejora salarial progresiva (23%) y los planes de carrera y formación (21%). Solo un 8% ofrece flexibilidad horaria o teletrabajo, un dato que para los autores evidencia margen de mejora ante las demandas de las nuevas generaciones.
Un aspecto positivo es la colaboración con el sistema educativo: el 75% de las empresas mantiene acuerdos con centros formativos, principalmente de FP (57%) y, en menor medida, con la Universidad de Burgos (16%).
Conclusiones: un reto compartido, no una condena
Las conclusiones del estudio descartan visiones catastrofistas. El informe sostiene que Burgos cuenta con capital humano preparado y predispuesto a vincularse con la provincia, pero necesita condiciones laborales y sociales que lo hagan viable: “La juventud burgalesa no está perdida: está esperando razones para quedarse”, recoge el documento.
Desde FAE se insiste en que la fuga de talento no es inevitable, sino un reto social, económico y territorial que puede abordarse mediante la alineación entre formación y empleo, el impulso a proyectos innovadores, el dinamismo cultural, la vivienda asequible y una comunicación más eficaz de las oportunidades existentes.
El informe destaca, además, ejemplos de iniciativas locales recogidas en su anexo, como “Burgos No Duerme”, de ocio alternativo; “Espacio Joven Creativo”, para fomentar talento artístico y comunicativo; o “Impulsa Burgos”, centrado en empleo joven. Todas ellas se consideran medidas realistas y alineadas con las demandas detectadas en el estudio.
En palabras de sus responsables, la provincia tiene por delante un reto significativo, pero también la capacidad institucional, educativa y empresarial para convertir el potencial en permanencia. “Burgos cuenta con los recursos humanos, institucionales y empresariales para hacerlo”, han subrayado Sobremonte y Pérez Pino.